No hay mejor palabra para clasificar al narcotráfico en
Colombia: Cáncer. Un cáncer que es capaz de hacer desconocer la voluntad
democrática de los colombianos. El pueblo dijo “NO”, pero la realidad es que
fue un “SI” para la justicia. “La paz” fue un SANTO con milagros incluidos que
se le apareció a los narcos y sus colaboradores. Empezando por el mejor de los
milagros: el glifosato es malo para la aspersión aérea, para el resto de los
usos no hay problema. Nos quedamos sin la principal arma contra el cáncer.
Se puede deducir que el cáncer ya hizo metástasis, pero “en
nombre de la paz; es una guerra perdida, déjense morir” gritan los amigos de
“la paz”. Recuerden; Sin coca no existe “la paz”.
Ese cuento de “la coca solo la consumen los gringos y esto
es culpa de ellos”, no es cierto. El crecimiento del consumo interno entre las
edades de 18 a 24 años es preocupante, seguido de cerca por el consumo interno
de los menores entre las edades 12 a 17 años. No solo ponemos los muertos del
maldito negocio, sino que también ponemos en la ecuación a nuestros jóvenes. Jóvenes
terminan en manos de los narcos, terminan haciendo cualquier cosa por el producto.
Sin mencionar los cautivados por el dinero fácil. Cáncer que se lleva por
delante a nuestros jóvenes.
Es tan bueno el negocio del narcotráfico que las métricas utilizadas
para dimensionarlo son en toneladas y billones de pesos. Aun con las capturas,
las incautaciones y una erradicación con un desempeño mediocre; es el negocio más
rentable de Colombia. Hasta el punto de argumentar que fue el estabilizar económico
de la crisis petrolera de 2015-17 (Andrés Felipe Arias y documento: Cocaína:
¿estabilizador colombiano 2015-2018?). Y eso que no se profundizado el efecto
en la economía no formal. Por ejemplo, lavar dinero por medio de importaciones de
productos es común. Que terminan generando problemas al comercio formal. Cáncer
que distorsiona el comercio.
Ni hablar de la violencia, tiene una correlación positiva y
directa con el narcotráfico. Negocio ilegal rentable tiene pretendientes
peligrosos. Sin contar con los inigualables incentivos que dejo “la paz”. Es más
fácil controlar cualquier territorio por las armas que con discursos políticos.
Cualquier persona que se oponga a “la nueva realidad” termina siendo otra cifra
en la estadística, que incluye a otros desafortunados. Eso solo en los centros
de producción, en las principales ciudades es otro cuento. Un cáncer peligroso para los líderes sociales.
El futuro de Colombia depende de la lucha contra este cáncer.
No es una guerra perdida, como algunos afirman, solo que se dejo de luchar por
más de 4 años por “la paz”. El grupo de defensores de “la paz”, viven
indignados con los resultados de lo que tanto defienden. ¿Y la justicia? Digamos
que los narcos tienen más garantías que los ciudadanos de bien. Olvidaron las
palabras de la Magistrada Fanny Gonzalez víctima del cáncer durante en la Toma
del Palacio de Justica:
"Por voluntad de Dios y autoridad de la Ley, vine a la
Corte a administrar justicia, en nombre de la República de Colombia...no a
llorar ni a pedir clemencia. Dios está conmigo y me ayudará a conservar mi
dignidad de magistrada. Si es designio de Dios que yo muera, para que se
conserven inmaculadas las instituciones jurídicas y vuelva la paz a Colombia,
entonces que Dios, el presidente y las Fuerzas Armadas salven la Patria. Muero,
pero no me doblego"
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