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Perdiendo la guerra


Que no quede duda, estamos en una guerra. Una guerra por nuestra propia libertad y el futuro de las próximas generaciones. Una guerra que estamos perdiendo, por el simple hecho de no combatir o en algunos casos negar la confrontación. Existen varios ejemplos del modelo de sociedad que quieren imponernos. No tenemos que ir lejos para ver un ejemplo: nuestro vecino. “Venezuela es un país rico en pobreza”. Aunque lo nieguen, ese es el modelo que tiene pensado para Colombia. Chávez empezó “amando” a los empresarios en campaña.

La izquierda colombiana es consciente de su ventaja e intenta sacar provecho de cualquier oportunidad. Hábilmente y por conveniencia, han tratado de vendernos que esta guerra es retrograda, sin sentido e incluso que no existe. Les conviene pintarnos ese engaño, aprovechan la poca oposición para ocupar más espacios de opinión y masificar sus mensajes. Masificar cualquier mensaje en este mundo globalizado no es difícil. “Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño.”

Existen varios frentes en esta guerra; en algunos hemos perdido, otras cedimos terreno y en pocos ganamos. Se han ganado algunas batallas: el plebiscito de “la paz”, las elecciones presidenciales y parlamentarias en el 2018, entre otros. Craso error pensar que el enemigo duerme y se despierta cada 4 años a batallar. La pelea es diaria y nuestros contrincantes son expertos en ella. Viven en los medios de comunicación como analistas, opinadores e incluso como expertos. Ni hablar de los artistas que ayudan a masificar sus ideas y mensajes. 

¿Cómo llegamos hasta este punto? Porque ellos han aplicado una de las enseñanzas del “Arte de la Guerra” de Sun Tzu: “Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma.”

Un ejemplo de este estilo guerra es la revolución francesa: la derecha, el centro y la izquierda. La izquierda era una minoría, pero con la ayuda del centro; impuso el régimen del terror. Aparecen los “incorruptibles” y dueños de “la verdad” que empiezan siendo un combo de acusadores/jueces/ejecutores y terminan guillotinados por los que los apoyaban en sus pasadas condenas cuestionables (en el mejor de los casos).

Una de las estrategias más antiguas en la guerra es “dividir y vencerás”. Aplica para cualquier momento en una confrontación. Hacer que el enemigo se divida y desperdicie recursos. De nuestra división solo beneficia el otro bando. No podemos caer en esa estrategia que nos están aplicando y dejarnos dividir.

Es una guerra que está viva y tengo la esperanza que todavía no la hemos perdido. Es importante que la derecha y la centroderecha se mantenga unida, aunque tengamos diferencias y que existen cosas por mejorar; siempre y la critica constructiva es necesaria. Pero como lo dijo mi amigo Andres Melo (@andresmelocou): “no olvidar lo fundamental”. Somos nosotros o son ellos, aquí no existe un empate.


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